El triunfo del grupo

 

 Será que juntos los argentinos son más? ¿Codo a codo somos mucho más que dos? ¿Al poder «escondernos» en el grupo de pertenencia ganamos todos en esta vida? Habrá algunas penas en el camino, pero disfrutemos del día a día de los Juegos. Hay que pensar distinto al borracho que proclamaba la certeza de su borrachera del día siguiente. ¿Y la de hoy? «La de hoy está asegurada», decía.

Los muchachos del handball, deporte que la mayoría desconoce en nuestras comarcas pero que en Europa moviliza fanáticos, tuvieron un bautismo extraordinario perdiendo por muy poco con los subcampeones olímpicos. Cualquiera sea el resultado final, están poniendo una semilla.
Las Leonas, unas divinas, apabullaron a Sudáfrica y el único reproche es que se les fue la mano, porque todas sus rivales de jerarquía tomaron nota del momento por el que atraviesan.
El vóley, hijos del bronce de Seúl ’88, demolieron a Australia. Demasiado jóvenes para ángeles, abrían la puerta de la cautela por su inexperiencia. Pero los apellidos ilustres de la medalla que aún brilla, aquella ganada por sus padres, los auparon a un triunfo aliviador rumbo al sueño, improbable de cumplir, es cierto, de alcanzar otra medalla.
La actuación del básquet ya no sorprende. Esa carencia en los amistosos quedó atrás no bien vieron que enfrente estaban Lituania y la certeza de que se trataba –ya– de un partido en serio.
Los dobles y los individuales no dejaron un saldo positivo, como era de esperar. Allí hay que arreglárselas solos. En lo grupal, un poco nos escondemos y otro poco nos apoyamos para que la inteligencia, la táctica, la astucia den plusvalía que permita arrastrar el Obelisco hacia la otra cuadra. Entre todos, no cada cual por su cuenta. El esfuerzo colectivo siempre potencia. Es como si habláramos del país.
Víctor Hugo