Después de doblar el codo, quedarte del lado Magnetto de la vida, no es lo que le deseo a nadie

Siempre tengo el recuerdo de la buena lectura de un libro de Jorge Asís. Cuaderno del acostado, o algo por el estilo, contaba las miserias que debía afrontar el autor en un tiempo en el que no le iba bien, tras la salida del diario Clarín, donde había sido una figura de descomunal importancia, pero ahora, había quedado al margen.

Hace unos días el productor Metzger, de Desayuno, de “El Espejo”, publicó una carta de lectores señalando el olvido supuesto de algo parecido a lo de ahora que me ocurrió, en 2006.

http://www.lanacion.com.ar/1868363-cartas-de-los-lectores

Metzger es quien debía pagar el juicio. Pero el fallo fue que pagásemos él, canal 7 y yo. Como el juicio es por 3 millones 800 mil pesos, cada cual debe hacerse cargo de 1 millón y pico. Clarín le regaló ese dinero cobrándome todo a mí. Si yo puedo hacerle un juicio algún día cobraría. Ninguno de los dos estará en este mundo cuando eso ocurra.

Así que la jugada de Magnetto lo dejo libre del pago. Si, sorprendentemente ocurriese lo contrario, tendré que decirlo con todas las letras y las disculpas que corresponderían.

Por ahora el hombre está bien, no tiene embargos, ni lo persiguen y algún motivo más de simpatía por Magnetto, el tiempo le ha dado.

Bien. Si alguno de ustedes se cruza con Chiche Almozny, Paola Prenat, Guillermo Caporaletti, Pedro Dizán pueden informarse bien, sobre quien es quien respecto a ese juicio y lo que quieran.

En 2006, al cabo de seis años el canal, dirigido por Rosario Lufrano terminó con Desayuno. La nota de Emanuel Respighi en Página 12 del 8 de julio de ese año, estando yo en el mundial de Alemania es muy útil para entender lo que sucedió. Leerla, es terminar con el tema:

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/8-3055-2006-07-08.html

Al día siguiente Metzger me llamó a Alemania y me pidió que fuera más fuerte en las declaraciones, que estaba en juego el trabajo de mucha gente. Hubo poco por hacer, salvo una o dos notas de radio.

De estas, derivo que al volver, Rosario Lufrano, que dirigía el canal, me llamara y me ofreciera que eligiese hora y día para hacer un programa donde aún no había cubierto la grilla. Dije que no se trataba de hacer un programa de deportes. Me respondió que lo hiciera sobre lo que yo quisiera. Igual no pude aceptar por razones sentimentales fáciles de entender, pero me pareció que el tema cerrraba bien. Metzger, un productor con el que hubiera vuelto a trabajar siempre porque lo considero capaz y estético y un tipo que aprecio -lo digo en presente- se despachó con esa carta, sin que esté claro que es lo que pretende. Si aquello fuera como él lo cuenta- y no un problema con su productora que tenía el acuerdo desde los tiempos de De la Rúa, quizás con algunas ventajas inaceptables para la nueva conducción del canal- frente a la embestida brutal del macrismo contra ciertos profesionales no afines a Magnetto y al neoliberalismo, todo lo que podría decirse es que siempre fue igual. Pero está Rosario Lufrano al alcance de quien sea para contar la verdad.

La reunión con Albistur que menciona no se relacionó con las papeleras de Botnia, a las que yo defendía y eso confrontaba con el gobierno. Pasó mucho tiempo sin que ocurriese nada y la verdad es que a mucha gente le parecía mal que dada mi condición de uruguayo, expresase mi pensamiento. Cada día las telefonistas, muy amigas de entonces, me comentaban que se producían cientos de llamadas con enojo. Metzger despotricaba contra mi posición, pero se lo bancaba. Le pedía que si no quería que hablase del tema, simplemente no lo incluyera. Pero una vez al aire el asunto, ya no tenía forma de decir algo diferente a lo que pensaba.

En el fondo de mi corazón, sólo ante mí, sin el pedido de Metzger de que lo ayudara en la pelea con el canal, yo creía que no era totalmente injusto, si era por Botnia, que me quitaran del programa. Aceptaba la extralimitación que se generaba de mi parte en un tema tan sensible.

Pero la única reunión pesada que Metzger me comunicó fue porque una vez promocioné un libro contra un líder de medios escrito por dos periodistas que seguramente no tenían apoyo en ningún lado.

Y Metzger se lo bancó bien. Pero nunca me dijo nada del gobierno sobre las papeleras. Doy la explicación porque no tengo más remedio.

Me duele la salida absurda a atacarme en un tema como ese, que sólo sirve, y mal, a mis detractores. Sabe que tengo el mundo en contra. Conoce como banco eso. Está en una situación delicada en el tema Cablevisión. No ante Magnetto que hizo la jugada para perjudicarme solo a mí, sino frente a mi persona. Quizás en vez de esa carta debió escribirme para explicar que no podría pagarme si es que no puede. Mi abogado, el Dr. Pierri, me preguntó si quería que hablase con Metzger. Sólo le dije «probá». Porque Metzger habiendo tenido buenas chances de hacer mejores diferencias, quizás no está sobrado. Después de ser capo del canal 13 en los tiempos de Alfonsín, donde habíamos hecho “El Espejo”, me llamó para hacer un programa. Tenía una oficina de dos por dos y estaba seco. Valoré eso.

Lo tuve en cuenta siempre. Y me duele tener que aclarar todo esto, con detalles que explican esa tristeza. Después de doblar el codo, quedarte del lado Magnetto de la vida, no es lo que le deseo a nadie.

Víctor Hugo