París 2011

Volviendo de Paris *

La última noche fue un motivo de orgullo y emoción. Nos fuimos con Fabiana y Héctor Aure a ver “Mi vida después”, la obra de Lola Arias, que cuenta seis historias de hijos en los tiempos de la Dictadura. La idea, la música, la actualidad que sigue teniendo, las actuaciones, el uso de elementos de televisión y de fotos instantáneas durante la obra, la ternura, la rabia. Todo en el marco de un arte que conmueve. Además, a esa emoción, hay que agregarle la que significa algo máxima durante los viajes: la de ver el triunfo de la gente del pago, de mi Río de la Plata.

El Teatro de la Ville, en el corazón del Paris que se trepa hacia Montmartre, uno de los barrios más encantadores. Entrada desde los cafés atestados de la Rue Abbesses. El teatro, que lleva el nombre de la Rue pero pertenece al de La Ville, tiene su ingreso desde el patio, desde el court. Columnas griegas, rosadas. Importante, repleto, ansioso por ver a los jóvenes argentinos. El éxito del final, saludando varias veces. Se me acalambraron  los brazos y me dio vergüenza. Soy de los que detestan a los
que no aplauden en el teatro. Por ejemplo, cuando fui a ver a Lito Vitale y a Juan Carlos Baglietto, en la fila de al lado, había un hombre con su mujer que no aplaudieron en toda la noche y me tuvieron nervioso todo el show. Pobre gente, ¿no?

Cuando salí me esperaba Ulises Conti. No sabia quién era. Ahora me da cosa. Conti hizo la música de la obra. Me dio un disco y un libro de él. “El chico de la moto”, el tema que canta Lisa Casullo, es de él. Pero este disco es sólo de piano. Lo voy a escuchar rumbo al estadio de Boca, sólo si mi nieto me deja, porque él también va. Como no puede su papá lo lleva mi mujer. Nunca hice nada para que eligieran club, aunque reconozco que prefería que no fueran de un grande. Hasta por mi historia contracorriente. Pero tanto mi hijo Matías como mi nieto fueron influidos por otros. Hoy me asuste un poco y lo invité a la cancha. Dijo que ama el Barcelona. Nada contra el Barsa, pero que desastre que los pibes sean cooptados por la globalización. Entre eso y que se tire por los escalones de placer por Boca, prefiero lo segundo. Ulises Conti me dejó su libro “En Aukland ya es mañana”. Hay algo genial no sé si la vida que cuenta, el andar por el mundo-que me puede tanto-, cierto aire de Charles Bukowski. Me lo leí como se toma un jugo de naranja a la mañana y con resaca.

En el regreso leí también “El largo Crepúsculo del capitalismo”, de Jorge Beinstein. Algún párrafo leeré este lunes en el programa. Un capo ese señor.

Por otra parte, también interesante es el proyecto de ley Cecilia Merchan sobre la regulación del papel. Será la gran discusión del año y es bueno estar preparados. La presión mediática y política liberal exige saber de que se habla.

Para terminar lo referido a lecturas, después de 14 años, me ha dado por releer mi libro “Un grito en el desierto”, publicado por Sudamericana en 1997. Marco constantemente lo que quizás lea en “La Mañana”. Sueño con su reedición, algo de los que ya les contaré.

Antes de terminar con mi diario de viaje de Paris, a los amantes de la lírica les cuento algo que por su iluminación y por la poesía lograda me voltearon de emoción. Algo que me gustó como nunca: una puesta de la Opera de la Bastilla: “La Forza del destino”, esa ópera en cuatro actos con música de Giuseppe Verdi. La crítica, una parte, le pegó demasiado. Yo he protestado contra otras puestas en Bastilla, pero a ésta la defiendo.

 Me perdí a Marcelo Alvarez como intérprete porque yo fui el lunes y Marcelo cantó el jueves, día en que di mi charla en la casa universitaria Argentina, por la que le agradezco a Alejandra Birguin, directora de la casa y también a Jorge Forbes, mi amigo de décadas en Paris. También a Miguel Angel Estrella, ese gran pianista internacional, por su presencia.

Pero pude disfrutar el martes, en Palais Garnier, de “Cenerontola Opéra National de Paris”, tan bien cantada.

 El miércoles me reconfortó Cecilia Bartoli, que canta regularmente en las salas de concierto más importantes. En esta ocasión fue en el marco de un Maratón Malibran en la Salle Pleyel. Semele, LA opéra en version de concert de Haendel, representada en concierto, fue como tener a Maradona y Messi haciendo jueguito y un cabeza. Para mi esa mujer es sobrenatural.

El jueves fue mi charla. Le puse unos videos de “Bajada…”, que me preparó Cecilia Sainz. Gente joven en una sala no muy grande pero atestada. Prestaban tanta atención que se me fue la mano y hablé mas de la cuenta.

Llegué a Buenos Aires a las 9 de la noche. Un viaje diurno, sin dormir, pero siento que fui feliz esas horas. Dos desde Paris, y doce de Madrid en adelante, en mi asiento de la puerta de emergencia 37 C. Cuando llegaba,pedi para ir más adelante, para salir rápido. Tenía deseos de ir a ver a la Antigua Jazz Band,en la que mi amigo artista operador Hernán Avella es el percusionista.¿Como se hace para que la familia esté de acuerdo? Uno pregunta que hay de cenar. La respuesta es siempre indecisa.”¿Entonces mejor, de pasada, cenamos en Notorius, si?”. Ahí hay buen salmón y música que me
encanta para la llegada a Buenos Aires. Después me acordé de TVR y vi el final.
Caminé mucho en el frío de la noche. Pasar los puentes del Sena, quedarse a mirar nada, solo es una experiencia para el alma siempre reconfortante. Hay algo de gratitud y tristeza entremezclada. Uno sabe que se irá en un rato y se pregunta si volverá a estar allí, con el pelo revuelto, la cara casi azul y un barquito que viene de un lado y uno lo recoge del otro.

Tengo amor por Roma. Me energiza Nueva York. Vivo en Buenos Aires como pez en el agua y hablo mucho de la rambla de Montevideo. Pero Paris es la mayor obra de arte del hombre en toda su historia.  La ciudad misma.

Gracias a Alejandro Nuñez del Salón del Libro(salon.fr)

También a Héctor Aure y, por supuesto, a Fabiana que me hicieron  más grato el viaje. A los amigos que entraban al salón para saludar y se quedaban a tomar un vinito, a matear, mientras hacía el programa. Fueron inspiradores.

Con el corazón tibio, somos mucho más.

Víctor Hugo Morales

*Columna exclusiva para la web domingo 11-12

 La transmisión de “La Mañana” del lunes 5 al viernes 9 de diciembre desde el salón del libro 21 rue des Fosses Saint Jacques – Paris.



En el café "Les Deux Magots" junto a Aldo Ferrer, embajador argentino en Francia

Comienzo del programa del jueves 08-12-2011 junto a Fabiana Segovia
Nos visitó el escritor uruguayo Juan Carlos Mondragón

Alfredo Oliveira, director de radio “La colifata”
El artista plástico Osvaldo Rodríguez
Alejandra Birgin, directora de la casa Argentina en París
Yanina Foti
La flautista Florencia Jaurena
La actriz Vanina Falco
Argentinos que nos visitan en París
Junto a nuestro amigo y colaborador Jorge Forbes
Entrevistando a Alicia Bonet Krueger (presidenta del Colectivo Argentino por la Memoria), Cecilia Ayerdi y Mercedes Salado Puerto (del equipo argentino de antropología forense) que está en Paris recolectando adn de familiares argentinos y franceses.
El afiche que promociona en Francia nuestra transmisión
Junto a Jorge Forbes en el frente del PanteónArgentinos que nos visitan en París
Entrevistando a Sergio Pittaluga, artista plàstico uruguayo
"Uruguay país rural", de Sergio Pittaluga‏