Le pusieron “Cablevision” al campeonato. Pudo ser Fontanarrosa. Pero al
final, en un alarde de sinceridad, le dieron ese nombre al engendro miserable
parido al cabo de la c贸pula del diablo con una bruja borracha. Padres de una
criatura desvalida, desamparada, la televisi贸n del f煤tbol y los dem谩s
firmantes se levantan como un ejercito de hulks que aparece de atr谩s de la
monta帽a y cada vez se hace mas grande e invencible.